jueves, 1 de octubre de 2009

El miedo en Occidente (siglos XIV-XVIII) Una ciudad sitiada

Jean Delumeau, El miedo en Occidente (siglos XIV-XVIII. Una ciudad asediada, Madrid, Taurus, 1989.
Título original: La peur en Occident aux XIV et XVIII siècles. Une Cité assiégée
Versión castellana de Mauro Armiño
El miedo es algo consustancial al ser humano, desde siempre, el hombre ha convivido con el miedo y sus acompañantes la angustia, la sensación de inseguridad, el pavor a lo desconocido y a las realidades de pesadilla. Tratar de acotar los miedos de nuestra especie, sería una labor inacabable. Incluso el hombre occidental de hoy, con sus calles bien iluminadas, sus medidas de seguridad, su ciencia, y que se ríe de los miedos antiguos, no ha dejado de descubrir miedos "modernos".
Cuándo en los postreros tiempos de la Edad Media, a la vez que se vislumbraban los cambios que llevarían al Renacimiento, las desgracias acosaban a Europa. La Peste negra desde 1348 devastaba las ciudades y los campos, pareciendo que la humanidad entera sucumbiría ante sus envites, el pánico se apoderaba de las almas ante la terrible enfermedad. Nos han llegado una buena cantidad de documentos de personas que en lo peor de la epidemia se dedicaron a dejar constancia de un miedo tan real que incluso llevaba a los padres a abandonar a sus hijos buscando una remota posibilidad de salvarse.
En la ciudad de Viena en el siglo XVI, nos dice Delumeau, era practicamente imposible que se permitiera la entrada a alguien tras la puesta de sol y el cierre de la puertas, mientras un fuerte retén de guardia permanecía cada noche alerta, preparados para cualquier situación. La ciudad de inicios de la Edad Moderna tenía miedo de quien pudiera entrar en ella amparado en la oscuridad.
Es viejo el miedo a los aparecidos, a los fantasmas de los ya acabaron su vida en este mundo. Para los habitantes de estos siglos, ese era un miedo muy real que llevaba a realizar cantidad de ceremonias y exorcismos que impidieran el regreso amenazador de los que ya murieron. La noche se convirtió en hermana del miedo y desde luego nadie se atrevía a acercarse en la oscuridad a los lugares donde se creía que se producían apariciones.
También el arte de la Edad Moderna está lleno de imágenes de pesadilla donde encontramos todo el repertorio de los miedos de la época: aparecidos, danzas de la muerte, representaciones del infierno, estragos de la Peste.
Jean Delumeau, uno de los grandes historiadores de las mentalidades ha hecho un sistemático estudio de los miedos reales e imaginarios de Occidente en los siglos de la Edad Moderna. Siglos convulsos en los que se sucedieron herejías, terribles epidemias, guerras, conflictos religiosos en donde el ser humano se veía continuamente asediado por peligros reales y otros inventados que a sus ojos eran igual de palpables.
Foto: Brueghel el viejo, El triunfo de la muerte, 1562

6 comentarios:

Cayetano dijo...

El tema de la muerte, muy recurrente en la Edad Media, sobre todo en los dos últimos siglos: epidemias, guerras (la de los 100 años), hambrunas... La vida era corta. En nuestra literatura también está presente en obras como las Coplas de Jorge Manrique, La Celestina... Era una obsesión, pero también una triste realidad. La gente vivía poco tiempo: "Recuerde el alma dormida (...) contemplando, cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte, tan callando..."
Muy adecuado el cuadro flamenco. Muy "gore", con los escuadrones de muertos vivientes.

Uthegal dijo...

La cultura de la muerte, como dice Cayetano, era se encontraba ampliamente extendida en el Medievo y muy continuada en la Edad Moderna, pese al impulso del Renacimiento, que aunque así se pretenda didacticamente, no supone una ruptura con un mundo anterior de la noche a la mañana, sino a lo largo de cientos de años...Saludos!

Javier dijo...

Hasta fecha muy reciente la muerte ha sido algo cotidiano y demasiado presente en la vida de las sociedades, aún lo es en muchas partes del mundo. El hombre de la Edad Media y Moderna, muy consciente de ella, es temeroso por naturaleza y trata de exorcizarla de maneras diferentes, a través de las promesas de la religión por ejemplo. Gracias por vuestros comentarios

Dick Turpin dijo...

Me he permitido colgar en mi blog una réplica suya al autor de Non Sola Scripta, incluida en la transcripción de un completo debate al que precisamente dio usted oportunidad y pie. Espero que no le moleste. Si es así, borraría las referencias.

Un saludo afectuoso

Anónimo dijo...

hola, llevo siguiendo desde hace unos meses tu blog y , la verdad, es muy interesante. por esto, te queria hacer una consulta. yo soy un apasionado de la historia, pero por motivos economicos, no puedo comprarme demasiados libros cientificos relacionados con ella, asi que te agradeceria me dijeras, si es posible, alguna pagina donde poder leerlos on line en cualquier formato. muchisimas gracias de antemano.

Javier dijo...

Estimado amigo anónimo, quiás en google books encuentres algunos libros de tu interés, pero lo mejor es que te hagas socio de las bibliotecas públicas de tu ciudad ya que suelen estar bastante bien provistas. Saludos y gracias por visitar el blog