lunes, 20 de octubre de 2008

Al volver la esquina

Carmen Laforet, Al volver la esquina, Destino, Barcelona, 2004.


Novela póstuma de la escritora catalana fallecida en Madrid en Febrero de 2004 y que por tanto no pudo ver la edición de esta novela, la cuál la autora se negó a dar a la imprenta en el año 1973 cuando ya sólo quedaba la última corrección previa a su publicación. La obra debía formar parte de una trilogía llamada Tres pasos fuera del tiempo como Laforet ya anunció cuando publicó La insolación en 1963 que debía ser el primero de los tres libros y a la postre el único publicado en vida de la artista.

Carmen Laforet había revolucionado el panorama literario español de la posguerra con su primera novela Nada que sería merecedora del primer Premio Nadal en 1944, y en la que narra las inquietudes de Andrea, una joven universitaria rodeada de un axfisiante ambiente familiar en la Barcelona triste de los años cuarenta. Más tarde, en 1952 sacó a la luz La isla y los demonios donde nos muestra la existencia de Marta, una adolescente deseosa de escapar de su pequeño mundo, y ya en 1955, La mujer nueva.

En Al volver la esquina, el protagonista es un personaje masculino, el mismo que en La insolación, Martín Soto, al que vemos ahora como un joven pintor de tendencias solitarias en aquel Madrid de 1950. La vida de Martín va a dar un cambio cuando una noche en Toledo se reencuentre con Anita, su compañera de vacaciones adolescentes a la que lleva años sin ver y sin tener noticias. Su existencia desde ese instante quedará unida a la de la familia de Anita, los Corsi, que le introducirán en su mundo de personajes excéntricos e inusuales con los que compartirá unos meses ajenos a las preocupaciones del día a día, ya que su vida junto a esta familia ocupará todos sus pensamientos. De paso Laforet nos muestra de forma magistral el ambiente de la sociedad burguesa en aquellos años de la posguerra.

2 comentarios:

Andrómeda dijo...

No conocía esta novela pero curiosamente mañana voy a empezar a leer Nada, seguro que me va a gustar.
Un saludo!

Javier Fernández dijo...

Nada es una auténtica maravilla, estoy seguro de que te va a encantar. Saludos.